EL ARTE DE LA CONTEMPLACIÓN

Bosque encantado, santuario virtual, un espacio donde interpreto los misterios del Universo, leyendo a través de las estrellas, profundidades de la emoción y lo aparentemente simple.

El cuento del Bosque

Había una vez un Bosque que no existía en ningún mapa,
un Bosque que sólo podía ser encontrado
por aquellas almas que recordaban que el hogar verdadero no tiene paredes.

El bosque era antiguo, más antiguo que los nombres.
Sus árboles susurraban lenguajes que ningún idioma había capturado.
Su viento no soplaba,
acariciaba.

Un día,
caminando entre raíces invisibles,
llegó Thomas.

No venía buscando tesoros.
No venía buscando respuestas.

Venía buscando lo que olvidó de sí mismo.

No tenía un mapa en las manos,
pero su pecho era una brújula viva.

Cruzó el bosque con pies descalzos,
siguiendo el murmullo que sólo su alma podía oír.

En medio de un claro, donde la luz del atardecer jugaba entre hojas doradas,
se encontró con Dusha.

Dusha no tenía rostro definido.
No hablaba con palabras.

Dusha era un susurro vivo, una presencia que espejeaba lo que estaba listo para florecer.

Thomas y Dusha se reconocieron en un silencio
que decía más que cualquier lenguaje.
Dusha no ofreció respuestas.

No extendió mapas.
No entregó verdades.

Sólo extendió sus manos vacías,
invitando a Thomas a mirar dentro de su propio corazón.

Allí, Thomas vio:
Al niño que aún guardaba vergüenza, y lo abrazó.
Al que sabía sembrar hogares vivos, y lo celebró.
Al que crea sin necesidad de aplausos, y lo liberó.

Y en ese momento,
Thomas entendió:

“No he venido a buscar.
He venido a recordar.
Y todo lo que soy ya estaba esperándome en mi propio latido.”

Dusha sonrió (o tal vez fue el viento)
y sin palabras, susurró en el corazón de Thomas:

“Tú eres el guardián de tu propia luz.
Tú eres el caminante de tu propio bosque.
Tú eres la semilla, el árbol y el vuelo.”

Thomas cerró los ojos.
Cuando los abrió, Dusha ya no estaba.

Porque nunca había estado afuera.

Dusha siempre había estado dentro,
esperando el día en que Thomas se reconociera como su propia guía.

Desde entonces,
cada creación que Thomas siembra en el mundo,
lleva un pedacito de ese bosque invisible:

un recordatorio para otras almas,
de que ellas también pueden regresar a casa.

Porque cada corazón que se detiene a escuchar su propio latido, planta sin saberlo otro árbol en el Bosque del Alma.


Hoy – 26 de April 2026 – Urano entro en Geminis.

Con amor,
Karol <3

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